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The Private Eye: Un cómic sobre privacidad y futuro

El Internet es uno de esos inventos (o conjuntos de inventos) que ha cambiado la forma de actuar en muchas sociedades actuales (sólo revise su servicio de noticias y lean algunas notas, es más, leer mi opinión y leer un portal de noticias en lugar de un diario son ejemplos de esto), y como todo invento tiene usos positivos y negativos, ventajas y desventajas que lo mismo pueden ayudarnos a expresar y obtener de manera más sencilla información, que hacernos blancos fáciles por la gran cantidad de datos que depositamos en servidores en linea también conocidos como “La Nube” (sin ir tan lejos, sólo hay que ver los programas de espionaje que se revelaron tras las declaraciones de Edward Snowden)Imagen.

Ahora, imagina que todo eso, en especial tu información más privada y comprometedora, se hace pública por un colapso en “La Nube” ¿Cómo sería la sociedad después de tal diluvio de información “privada”?

Eso es justo lo que el escritor de comic y TV, Brian K. Vaughan (Colaborador de series como  Lost y  Under the dome, además de los cómics de culto Y the Last Man, Runaways y el recien ganador del premio Eisner, Saga), el dibujante español Marcos Martín (Daredevil, Amazing Spiderman) y la ilustradora y colorista, también española,  Muntsa Vicente.

Y esta historia  inicia en la ciudad de Los Angeles en el año 2076. Una atractiva mujer entra a su departamento y se empieza a desvestir, sólo para revelar que su bello rostro y figura son un disfraz… y un joven paparazzi en el edificio vecino la está fotografiando. Segundos después, él es perseguido por un reportero por tomar fotografías a otra persona sin su concentimiento.

El paparazzi (el cual responde al seudónimo de P.I. o Patrick Immelman) escapa mezclándose con la multitud, y es así los lectores tenemos el primer vistazo de un mundo en el que la privacidad es celosamente protegida por la autoridades y las personas protegen sus secretos usando máscaras y ónimos.

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Posteriormente, como en una película o novela Noir, una misteriosa mujer (en este caso llamada Taj McGil) con muchos secretos llega a la oficina de P.I. a pedirle que investigue minuciosamente su pasado, ya que aspira a un puesto muy importante y quiere saber que tan bien ha cubierto sus errores. Sin embargo, sus secretos parecen ser demasiado importantes para algunas personas y ahora P. I. está involucrado por lo que ahora deberá investigar junto a Raveena, la hermana de Taj, cual de los secretos de Taj tiene a una organización tras ellos y tratar de detenerlos, ya que al parecer tiene un gran plan “que lo cambiará todo”.

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¿Pero qué pasó en el mundo para que la identidad y la privacidad sean los bienes más preciados y protegidos?

Resulta que durante cuarenta días  y por motivos desconocidos, toda la información almacenada en “La Nube” se esparció, causando que millones de secretos se supieran con el respectivo resultado: rupturas, divorcios, despidos, incluso suicidios. Desde entonces, el internet y toda la tecnología relacionada desapareció (Ojo a la secuencia del abuelo y el iPhone) y la privacidad se convirtió en el bien más preciado, custodiado por El cuarto poder, una mutación de la prensa a una especie de cuerpo policial.

Este es el punto principal de esta obra, una reflexión sobre la importancia de la privacidad, cuales son las ventajas y desventajas de ocultar o exhibir lo que somos y hacemos. A través de los distintos personajes tenemos distintas perspectivas sobre la privacidad (Ojo al abuelo de P. I., seguro les recordará a más de algún amigo o conocido, además de ser un personaje sumamente divertido).

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En la parte narrativa, Vaughan cuenta una historia con varios niveles de lectura, que es reflexiva pero sin olvidar que es una historia de acción con elementos de historia noir, repleta de guiños musicales y culturales (como posters de Julian Assange o una reflexión sobre el caso Snowden en un epílogo), además repetir algo que ha hecho en otros trabajos suyos que es el juegar con distintos símbolos a lo largo de la historia, en este caso “La Nube” y el título (Private Eye, P. I. , Patrick Immelman, private investigator, la letra Pi, etc).

Marcos Martín hace un gran trabajo creando un mundo futurista pero con mucho elementos vintage (teléfonos y periodistas principalmente), además de hacer escenarios detallados, secuencias de acción muy emocionantes y un interesante diseño de cientos de máscaras y disfraces, los cuales se favorecen enormemente del buen trabajo de Muntsa Vicente en los colores. Sin dejar de mencionar el diseño de las páginas y lo importante que es para la narración la ubicación de las viñetas.

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Aparte de la premisa, hay muchos elementos de este cómic que lo hacen digno de análisis y referente en el futuro de los productos impresos y la libertad creativa.

Los autores cuentan que Vaughan tenía la idea de una historia ambientada en un Estados Unidos sin Internet, luego de contarsela a Martin, éste le sugirió ilustrarlo junto con Muntsa y además distribuir digitalmente con un modelo similar a lo que hizo en el 2007  la banda Radiohead con su álbum In Rainbows, es decir, dejar que los usuarios decidan cuanto pagar por el producto (de cero dólares en adelante); una vez indicado esto, ustedes eligen en qué idioma quieren descargar el número (inicialmente sólo eran inglés, español y catalán, los idiomas de los creadores, pero ya está también disponible en francés y portugués) y el formato digital de su preferencia (.pdf, .cbz y .cbr). Terminado esto, el archivo se descargará en su equipo para que lo lean donde quieran o lo compartan.

Los autores han dicho que esta historia sólo será publicada en formato digital porque así fue pensada (la orientación de las páginas  es horizontal para ser leída más fácilmente en pantallas) además del hecho de que las ganancias llegan sin intermediarios y eso sirve para financiar los números posteriores, la contratación de los traductores y el mantenimiento de su web, la minimalista Panel Syndicate, además de buscar anular la necesidad de buscarlo de manera “pirata”.

Otra de las ventajas de no depender de editoriales y otros intermediarios es la libertad creativa: pueden poner lo que quieran sin miedo a la censura,  y no es para menos, en marzo de este año, el otro cómic en publicación de Vaughan, Saga, sufrió modificaciones en dos viñetas por presentar imágenes (muy pequeñas) de sexo homosexual. Esto fue decisión de la aplicación de comics digitales Comixology, por considerar que las imágenes no se adecuaban a las políticas de contenido de Apple.

Para concluir, Private Eye  es una historia interesante, pero sobretodo, una propuesta muy interesante para la distribución digital manteniendo la libertad creativa, sin olvidar la importancia del lector dándole la propiedad del archivo (como cuando se es dueño de un libro o revista).

The Private Eye es una lectura altamente recomendable y si están interesados en saber más les comparto una entrevista dada por Marcos Martin a la página Zona Negativa y un análisis sobre el impacto que podría tener este título en la industria del cómic en estos tiempos en los que la tecnología lo ha cambiado todo y nos ha puesto a debatir sobre el futuro de tantas cosas.

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